miércoles, 27 de agosto de 2014

Mi madre

Mi madre


Mi vieja!!! ¡Cómo me hubiese gustado poder llamarla así, cara a cara, muchas veces! Sin embargo, no supe ni puedo hacerlo. Es un problema de instrucción impuesta posiblemente desde mi primer llanto en el momento de nacer. Es el génesis de lo que sellaría una educación despótica y sobreprotectora, fundamentalista y absurda, castrante y estampillada con hierro candente.

Tengo la sospecha, de que todo podría haber sido más afectuoso,  mucho más expresivo, y con una comunicación sin reprensión, fluida y transparente, cómoda y sincera.

En Argentina, usamos repetida y acostumbradamente, con las personas del entorno íntimo, y también en forma popular, el voseo, calificado incorrectamente en otros tiempos  como "la viruela del idioma", "negra cosa", "verdadera mancha del lenguaje argentino" e "ignominiosa fealdad".  Hoy y desde hace bastante tiempo, se acepta y practica el voceo en lugar del tuteo del idioma español. Ambos  son las formas de tratamiento de confianza de ese idioma.

En mi niñez, al igual que mis hermanos, llamábamos a nuestra madre o la nominábamos cuando hablábamos con otros de ella, con el mote de “mamita”. Esto había sido impuesto obligatoriamente por la vieja, que ni siquiera admitía le dijésemos mamá o mami. Debía ser mamita.

Ahora pienso, que esta obligación, es posible que haya desatado algunas rabias en mí, así que en oportunidades, detrás del “mamita”, se escondía algo parecido a “vieja de mierda”. Porque si el “mamita” te sale espontáneamente, como una erupción de verdadero cariño, es una cosa, y otra la obligación de ese tratamiento, que se me ocurre al tener que llamar a otras personas con palabras como: monseñor (horrible), majestad, patrón, amo.

La “vieja”, para el lunfardo tiene esta connotación: Tratamiento amistoso, aplicable tanto a mujeres como a hombres. "¿Que hacés, vieja, cómo andás?".  Para el tanguero, era inevitable cantarle a “mi vieja”, y ese machista porteño tenía idolatría por su vieja, la cual era intocable como la hermana, aunque ésta en un escalón más abajo.




Este machito de pacotilla, se floreaba con fruslerías sobre las mujeres: A esa atorranta, bagre, cachonda, en mi bulín ya me la curtí, pero me comí un  garrón  porque la mina tenía un chiche. Traducido en buen romance sería algo así: A esa prostituta, fea y muy excitable, la llevé a mi departamento y tuve sexo, pero obtuve un problema, porque la mujer tenía una enfermedad venérea. Me desvié del tema, pero en otro momento les cuento, cómo defendíamos a nuestras hermanas en la infancia.




...


No tiene fotos de cuando era una bebé, pero 
imaginemos conmigo que puede haber sido 
algo así.

Mi mamá nació en 1929, en medio de una familia numerosa, como casi todas las de los abuelos descendientes de inmigrantes. Es una de las pocas sobrevivientes de sus hermanos y hermanas, y hace poco cumplió sus ochenta y cinco años. Dentro de lo que puede esperarse, está bastante bien de salud, y en muchas de sus cosas se las arregla bien, pese a ser muy corta de vista, ya que con uno de los ojos no ve nada luego de una intervención quirúrgica.

Es pesimista, encerrada, fanática religiosa, miedosa, y se hace problemas por todo el mundo conocido por ella, pero especialmente por sus hijos que somos algo crecidos, sus nietos, y otros familiares y entenados.

Yo la visito con frecuencia, porque su casa no está a más de cuatrocientos metros de la mía, y es una tradición hacerlo sí o sí, los domingos por la tarde. Entonces charlamos, y lo que antes me deprimía y me alteraba los nervios, ahora que le agarré la mano, me divierte y trato de divertirla, mezclando fantasías con realidades, o escuchando pacientemente sus largos y repetidos relatos, haciendo esfuerzos de mi parte, para sacarla de temas en los que solía explayarse: enfermedades, muertos, curas, santos y afines. Ni hablemos de sus disparatados consejos.

Siempre fue una persona inteligente; completó la escuela primaria en un colegio de monjas del pueblo; dibujaba muy bien, y tenía una hermosa caligrafía; ya no, porque apenas puede garabatear algunas líneas en su habitual esquela del pedido de vituallas cuando mi hermana va al supermercado.

De carácter fuerte, casi autoritario, fue la que comandó la familia con órdenes y contraórdenes, mientras el bueno de mi papá, se aguantaba y ponía lo suyo, pero con una dulzura difícil de encontrar en un hombre. Creo recordar algunas imágenes de mi niñez, en la que la doña tenía ataques de celos –el viejo poseía su pinta-  y bastaba algún saludo cordial a una mujer que pasaba por la vereda, para que ardiera Troya.

Fui y soy el preferido de sus hijos, y esto fue y sigue siendo lamentable para mí. Con una férrea disciplina, tenía que ser el hijo prodigio, el primero en todo, el modelo para mis hermanos y para otros. A través de los años la fui decepcionando, pero aún cree que soy especial.

Por hoy los dejo con esto: Madre: La palabra más bella pronunciada por el ser humano. – Kahlil Gibran



Elijo a Pappo, en una de sus canciones, que tal vez no sea lo mejor que hay sobre el tema, pero para mí vale:
  Letra de la canción
Mi vieja
Intérprete: Pappo




Mi mama todas las mañanas
con el café me viene a despertar
me trae el desayuno a la cama
no existe nadie como su mama
no existe nadie como mi mama

Mi vieja es una jubilada
toda su vida laburó sin parar
toda su vida
toda su vida
toda su vida laburó sin parar
toda su vida laburó sin parar

Nadie se atreva, a tocar a mi vieja
porque mi vieja, es lo mas grande que hay

Mi vieja va a plaza con pancartas
con las pancartas que yo mismo le arme
ella protesta porque ya esta harta
de que le afanen una y otra vez
de que le afanen una y otra vez

En una de las manifestaciones
vino la cana y se la quiso llevar
por reclamar lo que le corresponde
se vuelve loco nos quiere matar!! 
me vuelvo loco los quiero matar!! 

Nadie se atreva, a tocar a mi vieja
porque mi vieja, es lo mas grande que hay

Nadie se atreva, a tocar a mi vieja
porque mi vieja, es lo mas grande que hay.

1 comentario:

  1. Maravillosa manera de retratar a tu Madre, Doña Teresita, supongo.
    Es un agasajo leerte Raúl...Gracias.

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